12 de abril de 2009

Toc, toc...

Anda, pero... ¿aún queda alguien por aquí? O quizás acabas de llegar y te has encontrado esto desierto... En cualquier caso, las historias vuelven en este LINK.

Me dijisteis que avisase, ¿no? ;)




12 de diciembre de 2008

Fin

381 en total, según el contador de Blogger, y con algún MeMe bastante complicao entre ellos... pero aún así, seguramente éste será el post que me costará más escribir, porque tener que despedirme, como tantas otras cosas, es algo que no se me da especialmente bien.

Ha llegado el momento de echar el cierre. Quizás puede parecer algo repentino, pero lo cierto es que yo llevaba tiempo dándole vueltas al asunto. Cuando escribir empieza a convertirse más en un cargo que en un entretenimiento, o cuando crees que la inspiración está de capa caída y esto ya no es lo que fue en otra época, es el momento de dejarlo a tiempo, antes de que se estropee. Porque las cosas hay que hacerlas bien, y si no es mejor no hacerlas. Me hubiese gustado alargarlo hasta el tercer aniversario, y así acabar de forma más "redonda", pero sería como estirar un chicle que ya está muy masticao (qué metáforas tan bonitas y poco asquerosillas, las mías).

¿Volveré algún día? Es una de esas preguntas que nunca sabes si puedes responder, pero yo me atrevo a aventurar que sí. No sé si será aquí, o en otro sitio, si será antes o después, pero lo que está claro es que esto engancha. Y ahora necesito un descanso, pero puede que más adelante el gusanillo del blogueo encuentre una ranura por donde colarse y yo reaparezca por estos lares interneteros.

Ya sólo me queda agradeceros que pasáseis en algún momento por aquí. A los lectores anónimos, incluso a los que entraron una sóla vez buscando cosas raras en Google (a ellos les debo tantos posts de La Consulta...), y sobretodo a los que disteis señales de vida a través de la ventana de comentarios. Sin todos vosotros esto no hubiese tenido sentido, y seguramente se hubiese acabado mucho antes. Es sorprendente la cantidad de gente genial que puedes encontrar gracias a los blogs. Y como ya he dicho alguna vez, uno de mis vicios confesables es que me gusta hacer reír. Si uno de los posts de este proyecto de médico empeñado en derrumbar muchos de los tópicos que rodean al sector sirvió para sacaros una carcajada, esta página ha cumplido su cometido.

A los que os sigo, seguiré apareciendo por vuestros rincones. Y por si alguien me necesitase alguna vez para cualquier cosa, la cuenta de mail que utilicé en los dos aniversarios del blog (doctor.jb@hotmail.com) sigue abierta, le voy echando vistazos de vez en cuando (ya sabéis, pa ir limpiando tó el correo basura, y porque a veces hasta llegan cosas que de verdad son para mí :P).

Nada más, futuros pacientes en potencia. Id con cuidao cuando vayáis al médico, sobretodo de aquí a poco más de un par de años, porque puedo ser yo el que esté al otro lado de la mesa de la consulta, pasando visita por alguna planta, o en la puerta de Urgencias, con mi fonendo colgao del cuello.

Ha sido un placer.



5 de diciembre de 2008

Desde el otro lado 10

Muchas cosas han pasado en mis clases de guitarra desde la última vez que hablé de ellas. Por ejemplo, las del AMPA me dijeron que podía alargar las clases y darlas de una hora y media, así que ahora puedo dedicarle más tiempo a los niños (sí, y de paso cobrar más, que siempre viene bien).

Los críos me han ido cogiendo confianza, y por ejemplo Melendita, que al principio apenas abría la boca para responder con monosílabos a mis preguntas, se dedica a perseguirme por la clase para que vaya a escuchar como le sale la canción de turno. Además, a la mayoría no se les da mal lo de tocar, cosa que me supone más trabajo porque tengo que buscarles más faena, pero ya me parece bien. Incluso estoy planteándome volver a intentar entrar en el pantanoso mundo de hacerles tocar juntos, en vez de uno por uno...

Pero como sé que esto os trae sin cuidao y lo que queréis son anécdotas de las clases, aquí tenéis una pequeña selección, empezando por un par de demostraciones prácticas de por qué es mejor intentar reprimir las ironías cuando hablas con niños pequeños.

- Anda, JB, ¿te has cortado el pelo?
- No, se lo ha comido mi cabra.
- ¿¿Tienes una cabraa??

- ¿Sabes por qué te equivocas de nota? Porque mueves demasiado la mano y la pones donde no es. Te voy a tener que pegar este dedo con cola a la guitarra, y así seguro que lo dejas quieto.
- Pero entonces... ¡tendré que dormir con la guitarra!

(Después de aclararle que era broma, acabé poniéndole una pegatina para que supiese dónde poner el dedo, que es más práctico que lo de la cola.)

Pueden ser pequeñas, pero hay cosas que las chicas no perdonan, como por ejemplo que no les digas nada tras un cambio de look.

- ¿No me notas nada diferente?
- Um... ¿desde hace cinco minutos, que es la última vez que pasé por delante tuyo? Pues no.
- Siií, me he puesto flequillo.
- ¿En los últimos 5 minutos? :P
- Nooo, me lo hice el fin de semana.
- Ya, y también te has cortao el pelo.
- Ah, ¿te habías dado cuenta?
- Claro.
- ¿Y por qué no me has dicho nadaa?

Y aunque este año se portan bastante bien, hay que ir con cuidado para que no se te despisten con cualquier otra cosa.

- Para tocar este compás tenéis que dejar puestos el Mi y el Do a la vez, y...
- JB, ¿sabes lo que he comido hoy en la excursión? ¡Cuscús!
- ... pero a ver... ¿¡tú a la profesora de Naturales la interrumpes mientras explica para decirle que has comido cuscús en la excursión!?
- No.
- Pues a mí, tampoco.
- No, es que a ella no se lo tengo que decir porque ha venido a la excursión y ya lo sabe.

De todas formas, si se intentan desmadrar más de la cuenta, con dar medio grito se calman. Y si hay que dar alguna bronca más larga de vez en cuando se hace... eso sí, con mi estilo personal (que los pone en su sitio, pero también les hace reír... tampoco lo hago a propósito, a mí es que me sale así...).

- ¿Queréis dejar de mirar el moscardón? ¡Que sólo es un bicho, ya habréis visto un montón! ¡Y no va a ponerse a saludaros, ni a daros las gracias porque lo miréis! El que quiera mirar bichos, que se salga al patio o se apunte a Bichología, pero aquí habéis venido a tocar la guitarra.

- ¡JB, X. no para de hacer tonterías!
- Claro, porque lo miráis. Si no le hiciéseis caso, se cansaría y no haría más. Vosotros tenéis que preocuparos de vuestra guitarra y de vuestra partitura, y lo que haga él da lo mismo. ¡Como si se baja los pantalones y se pone a hacer el pino, ni caso!

La verdad es que me lo sigo pasando la mar de bien con ellos. Es una suerte, no muchos pueden decir que van con ganas "a trabajar" (es un trabajo, al fin y al cabo, ¿no? :P), y si no fuese así se me haría bastante pesado tener que plantarme allí por la tarde después del madrugón y de tirarme todo el día en la universidad.

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29 de noviembre de 2008

Letra de médico

Para leer, click en los siguientes links:

Letra de médico 1
Letra de médico 2

Que conste que no he hecho trampas, he escrito a velocidad normal tirando a rápida, sin intentar que quede ni mejor ni peor que de costumbre :P



23 de noviembre de 2008

También en las consultas de ORL...

1. La paciente mentirosilla.

- A ver, que le miro la oreja. Uy, tiene que dejar de usar los bastoncillos de algodón, que son malos.
- ¿Yoo? Si ya lo sé, no los uso.
- ¿Nunca, nunca? Está poniendo cara de culpable, ¿eh?
- Nonono.
- Verá, es que tiene un tapón de cera ahí, metido en el oído... con la forma del bastoncillo incrustada.

(Doy fe, que yo también eché un vistazo con el otoscopio)


2. El paciente radiactivo.

- ¿Y le sale algo, de las orejas?
- Sí, mira. De la derecha me sale una cosa blanca, o amarillenta... como mantequilla, que yo le digo. Y de la otra, sale un líquido verde fosforito.
- ¿Verde fosforito? Hombre, sería el primero que vería.
- Que sí, que sí.
- A ver, vamos a echarle un vistazo. Yo creo que es más bien amarillo...
- Pues yo lo he visto salir verde fosforito.
- A ver si va a ser usted como el pez de los Simpson, ése que tiene tres ojos.

(Me quedé con las ganas de preguntarle si también brillaba en la oscuridad, pero no procedía...)


3. El paciente "militar".

- Y si finalmente fuese necesario operar, ¿en qué consistiría la intervención? Es que tengo al ejército encima, preguntándome...
- Ah, ¿trabaja en el ejército?
- Eh... ah, no, claro, es que dicho así... jajaja. No, no, me refería a mi mujer y a los niños, que son como un batallón.

(Hay mujeres algo mandonas, pero esto es exagerar, ¿no? ¿Será que la llama "Coronel, mi Coronel" en los momentos íntimos?)



19 de noviembre de 2008

ORL

Por increíble que pueda parecer, en estos tres últimos días he vivido un hecho insólito donde los haya, fruto de alguna alineación planetaria o de un escape en el bidón de la energía kármica (efectivamente, no sé de qué estoy hablando pero estas expresiones le dan como más importancia a la frase): las prácticas en las consultas externas de otorrino... ¡han sido productivas!

Estoy que aún ni me lo creo, oye. Mi racha triunfal empezó el lunes con un adjunto la mar de majo que además de explicarme todas las intervenciones y las imágenes de TAC, era una mina de chistes. Bastante malos todos, para qué nos vamos a engañar, pero yo es que soy de risa fácil. A destacar el cachondeo que se trajo con la señora apellidada "del Cubo", que parecía venir por un problema ocular:

- "Del Cubo", pero cómo le pueden poner a alguien este apellido, tendría que estar prohibido.
- El que le tocó, pobrecilla, ella no tiene la culpa.
- Y mira lo que pone el papel del CAP... Seguro que la tenían que mandar al oftalmólogo, y se han equivocao.
- Pues qué gracia le va a hacer cuando se entere de que ha estado ahí esperando pa ná...
- Sí, se va a poner de un contento... la señora del Cubo va a tener que buscar la pala y recogerse, porque aquí no le podemos arreglar lo suyo.

Con esto os podéis hacer una idea del nivel de las bromas en cuestión. A algunos le parecerá innecesario, poco profesional y políticamente incorrecto. Mi opinión es que mientras al paciente se le trate con respeto, con la consulta vacía y la puerta cerrada es algo totalmente lícito. Los hospitales serían demasiado aburridos sin cosas como el muro de los nombres o las radiografías de objetos incrustados en... eh... bueno, en un ojo diferente al que tenía tocado la señora del Cubo. Añadir, eso sí, que al final venía porque no escuchaba bien, así que estaba en la consulta correcta.

En otro orden de cosas, ayer conocí a la residente que tenía asignada para estas prácticas, con la que aún no había podido coincidir, y también he tenido bastante suerte. Una chica muy apañá, de las que da gusto ver trabajar porque se la ve espabilada, hábil en el trato con los pacientes, y estas cosas.

Además, me ha dejado hacer "de médico". Nada tremendamente espectacular: interrogar a los enfermos, quitar puntos, poner gasas, meter algún que otro tubo por la nariz y mirar muchas orejas... pero en comparación con otras prácticas en las que estoy en tercera fila, por detrás de adjuntos, residentes y otros compañeros, cualquier cosa que te dejen hacer sabe a gloria.

Sobre los pacientes, un poco de todo, como siempre: el abuelete que agradece lo bien que lo han dejao tras la operación, el cascarrabias con cara de bulldog que se queja por haber estado una hora esperando... y la estrella de la semana: un tío con la cara bastante destrozada a base de cortes con la cuchilla de afeitar (parecía que hubiese metido la boca en unas zarzas, de verdá), que nos dice:

- Yo es que tengo cuatro dioptrías... pero no me quiero poner gafas.

El mundo está lleno de seres inexplicables... y de farolas que difícilmente esquivará este hombre.



15 de noviembre de 2008

¿Dónde estás, Loco?

Hace tiempo que cierto tema me preocupa. Hasta ahora no había querido comentarlo aquí, porque es una tragedia de tal magnitud que puede generar una conmoción a nivel nacional, pero ya no soy capaz de ocultarlo más: el loco de la estación... ha desaparecido.

¿Qué habrá sido de él? A lo mejor lo ha contratado algún director de márketing para que publicite sus productos. También le han podido ofrecer un puesto en un partido político, dadas sus dotes oratorias. O quizás... puede que haya sido secuestrado. Enemigos no le faltan: los americanos y los rusos, a los que siempre critica, o los chinos, que según él nos invadirán y nos dejarán sin jamón (porque les gustará mucho y se lo llevarán todo, como ellos son tantos...).

El caso es que ya no me lo encuentro cada mañana en la estación, y desde entonces, mi vida es más triste. ¿Ahora, quién me hará reír a esas horas, haciendo más llevadero el madrugón? Ah, qué tragedia, la mía. Hasta que vuelva a encontrármelo, lo único que podré hacer es recordarlo gracias a vídeos como éstos:

Vídeo 1

Y como es una cosa que no se puede remediar,
que todo el mundo tiene que cagar...
Y quien no quiera cagar, es su problema.
¡Pero verás como no dura mucho tiempo sin cagar!
¡Ya lo verás!

Vídeo 2

Hay que ver con la Costa Dorada... ¡nada!
¡Que la estáis poniendo llena de mierda!
Era Dorada, y la estáis poniendo...
¡que se tiene uno que tapar hasta el ojo del culo pa no ver!
¡Qué desastre de país!

Vídeo 3

¡Van a acabar con nosotros!
Baja el petróleo, sube el petróleo...
Bajan las hipotecas, viene el banquero, se lleva la casa...
¡La que habéis liao!

Nos vamos a tener que comprar una tienda de campaña,
y vendrá a la tienda y dice:
- ¿Usted paga impuestos?
- ¡No!
- Pues venga, la tienda de campaña pa mí.

Aquí tires por donde tires, y te lo tires como te lo tires,
¡si no te dan por delante, te dan por detrás!
Y si te arrimas a la derecha o te arrimas a la izquierda,
¡todos son igual!

¡Así que espabila! Ya verás, estas vacaciones la gasolina...
La gasoliiina
La gasoliiina
Georgie Dann saldrá cantando "La gasolina", no "El chiringuito".
La gasoliiina
La gasoliiina


Nota adicional: a juzgar por unas pantallas que llevan poco tiempo instaladas en la estación y se ven ahí, las imágenes son relativamente recientes, así que probablemente sólo ha cambiado de horario, y por eso ya no lo veo. Qué mala suerte :(

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